miércoles, 1 de julio de 2015

De colonias con mis yayos


De colonias con mis yayos', una experiencia para que niños y personas mayores disfruten juntos
 La Fundación Federico Ozanam apuesta por poner en valor dos de sus activos más importantes, la infancia y las personas mayores, a través de esta "bonita" actividad.


Empieza la temporada de vacaciones para los más pequeños. Toca organizarse y buscar actividades. Y es que, con el verano llega el tiempo libre para los niños y en ocasiones el aburrimiento. En Zaragoza, ha comenzado la tercera edición de una simpática iniciativa intergeneracional: 'De colonias con mis yayos' está destinada a niños de entre cuatro y diez años.
La Fundación Federico Ozanam apuesta por la puesta en valor de dos de sus activos más importantes, la infancia y las personas mayores. El objetivo de la inicaitiva es favorecer la interacción entre ambas generaciones, contribuyendo así a la mejora en la relación socio-afectiva que existe.
"Les da alegría y vida"
La subdirectora del Área de Mayores de la Fundación, Yolanda Rodríguez Blanco, ha atendido a la informacion.com para hablar de esta experiencia.
“Los mayores nos dicen que los niños les dan alegría, que son un soplo de aire fresco”. “Es una semana en la que lo pasan muy bien”, ha señalado, para agregar que los residentes -210 en total y 40 usuarios del centro de día-, esperan a los pequeños “con muchas ganas y mucha ilusión”. “Les da alegría y vida”.
Los mayores tienen “ganas de bajar a disfrutar las actividades”. “Se van haciendo grupos y cada vez es uno distinto, en función del tipo de actividad que se desarrolle”, explica la subdirectora.
En esta edición participan un total de 15 niños y niñas. Algunos de los pequeños tienen vinculación familiar con las personas mayores residentes en el centro y otros son hijos de trabajadores de la propia Fundación.
La residencia, que cuenta con un “gran jardín y una sala polivalente”para poder poner en práctica las actividades, se encuentra en el barrio de Miralbueno, en la capital aragonesa. El programa de actividades está supervisado además por dos monitores de tiempo libre titulados, que cuentan con el apoyo del personal del centro.
 

El mejor momento del día, el 'buenos días'
El tiempo de actividades se establece en un horario dividido en ocho periodos diferenciados. Comienza con la acogida, que da tiempo a que todos los niños lleguen al centro. Después realizan una pequeña manualidad hasta la hora del 'Buenos días', momento en que saludan a los mayores con música y canciones.
Para Yolanda Rodríguez, es el mejor momento del día. “Es una actividad tierna y entrañable, una de las más bonitas”. “Los niños les reciben con una canción, un baile, una poesía... cada día es algo diferente; les dan besos y abrazos y los mayores están esperándoles con chuches y galletas”, explica.
Después de los 'buenos días' se lleva a cabo una actividad que puede realizarse en el exterior o en el centro, como es el caso de talleres de manualidades o juegos tradicionales. El siguiente momento es el delalmuerzo y juego libre. Además, los pequeños comparten experiencias con los mayores. Por último, se destina un tiempo a la despedida.
La subdirectora del Área de Mayores de la Fundación relata que los juegos tradicionales suponen una actividad que “funciona muy bien con personas con la enfermedad de Alzheimer; todo el mundo de las emociones y las reminiscencias de la infancia es de las últimas cosas que pierden”.
“A los enfermos de Alzheimer que tienen movilidad se les pone delante una rayuela y se ponen a jugar con los niños, los protegen, los acompañan”, dice emocionada. “Se les cambia la carita”.Y es que, “ver a los niños con los mayores, sobre todo con los mayores enfermos, es algo muy bonito”.


¿Cómo surgió esta iniciativa?
Rodríguez comenta que no es la primera actividad que se lleva a cabo desde la Fundación para mejorar las relaciones intergeneracionales. La idea de poner en marcha estas 'De colonias con nuestros yayos' surgió, por un lado, de una conversación al lado de un buen café. Y por otro, del afán de intentar hacer actividdes distintas al margen de las que se llevan a cabo en el centro, como el aula de teatro, clases de tango o informática.
“Habíamos hecho ya alguna actividad así con niños de colegios y chavales de institutos, además de con voluntarios. Veíamos que se generaban sinergias, interacción entre ellos y que se encontraban muy bien”, explica. “También se llevó a cabo un proyecto con la Facultad de Ciencias de la Educación, en la que estudiantes conocían las experiencias en la escuela de los residentes del centro”.
La Fundación Ozanam trabaja a su vez con la infancia. “Teníamos experiencia y personal que podía llevar a cabo este tipo de actividades. Y todo vino de ahí. Una conversación de café, las experiencias puntuales que habíamos tenido y la facilidad de contar con profesionales de la propia Fundación, que también organiza colonias urbanas para los niños en riesgo de exclusión y cuenta con una granja escuela”, finaliza la subdirectora del Área de Mayores.
 

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