jueves, 7 de mayo de 2015

El árbol rojo de María ...

Decenas de manos de papel pintadas en tonos carmesí han dado vida a "El árbol rojo” del cuento de Shaun Tan. Las personas mayores de la Residencia María Auxiliadora de la Fundación Federico Ozanam son los creadores de esta obra de arte de papel y tinta que hoy se puede ver en la Biblioteca Municipal. Nuestros mayores han colaborado con la biblioteca para fomentar el gusto por la lectura de niños y adultos que, siguiendo su ejemplo, se animen a acercarse hasta las estanterías para vivir, a través de las palabras y las ilustraciones, las miles de historias que guardan sus libros.



En este caso, las personas mayores de la Residencia han elegido el cuento “El árbol rojo”, una historia contada sin palabras, a través de imágenes sugerentes y llenas de creatividad que nos invitan a crear nuestra propia historia. Se trata de una lectura experimental donde cada lector puede vivir a su manera las imágenes que va encontrando a lo largo de este cuento que se puede ver con las páginas al derecho o del revés, con total libertad.

Y esa libertad, y el mensaje de esperanza que el autor del libro pretende trasmitir, es precisamente lo que nuestros mayores han puesto en valor, por eso se han puesto manos a la obra (nunca mejor dicho) y calcando sus manos en papel y pintándolas después de rojo, han dado vida al árbol que veis en estas fotografías.



Gracias a todos ellos por llenar de luz su vida y la de las personas con las que la comparten.

Con ellos recordamos cada día, que la esperanza y la ilusión nos hacen brillar, como las hojas llenas de vida de “El árbol rojo de María...”.



El árbol rojo – Shaun Tan-

Algunas veces nuestros días nacen vacíos de esperanza. Un día, una joven despierta y en su habitación caen hojas ennegrecidas que amenazan con aplastarla. El autor de “El árbol rojo” nos describe el día de la joven, retratando un mundo de sueños en el que lo fantástico se transforma en realidad, un viaje desde la desesperación hacia la esperanza. La joven sin nombre, camina cabizbaja por las calles de un mundo surrealista seguida por un gran pez que flota sobre ella. Nadie entiende que ella está varada cerca de un deslumbrante océano, atrapada en una botella, viaja a través de un paisaje industrial amenazador donde los más espantosos destinos resultan inevitables. Lucha para determinar quién se supone que tiene que ser, quién se supone que es o dónde está. Al final del día, cuando parece haber perdido toda ilusión y vuelve a su cuarto, encuentra una hoja roja. Una hoja de color carmín que ha estado presente en cada página del libro y que con esperanza se convierte en un vivo y brillante árbol rojo.




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