miércoles, 1 de abril de 2015

Si tú cantas para mí, yo te contaré un cuento…

Entre cuentos y canciones, así hemos pasado esta primera mañana del mes de abril en la Residencia CAI-Ozanam Oliver. Más de 40 niños de entre 4 y 13 años y casi tantas personas mayores que viven en la Residencia, han hecho de esta ventosa mañana una de las más cálidas de todas cuantas recordamos en este centro.

En un precioso decorado elaborado por los niños para la ocasión, los alumnos y alumnas de teatro de la Residencia Oliver, han salido uno a uno cantando canciones infantiles, esas con las que hemos crecido y las mismas con las que veremos crecer a nuestros hijos. Con abalorios hechos a mano por ellos mismos y maquillados y vestidos afines a cada una de las canciones que interpretaban, nuestros mayores han tomado el improvisado escenario y hasta los más pequeños les han querido acompañar, bailando al ritmo de El corro de la patata, cantando la canción de El barquero, recordando los momentos de aquel maravilloso Circo, recordando a El Señor Don Gato sentadito en su tejado o saludando a Don Pepito y Don José con una nariz roja de payaso.

Los niños y niñas, acompañados por sus monitores de la Ludoteca y Centro de Tiempo Libre “Gamusinos” del barrio vecino de Valdefierro, han preparado a lo largo de muchas semanas la actuación que hoy por fin han podido poner en escena ante la atenta mirada y la sonrisa de su entregado público. Pensando en cómo podían llegar a ellos, los más pequeños llegaron a la conclusión de que podría ser bonito interpretar el famoso cuento de “El gallo Kiriko”, y han acertado de pleno, porque esta es una de las historias que Miguel, Nieves o Loren han escuchado a través de la radio cuando eran pequeños, tan pequeños como los niños que moviendo sus marionetas de papel pintadas a mano, hoy les han hecho recordar aquel tiempo de infancia. Y como todo no iba a ser recordar, porque el presente es muy bonito y hay que disfrutarlo, estos actores han interpretado el cuento del Dragón, una historia con la que se han convertido en médicos y enfermeros, en princesas y butaneros, en bomberos y caperucita, en magos y hechiceros. Y como no podía ser de otra manera, si la mañana había empezado a ritmo de canción, han terminado con un baile de despedida muy especial para decir “hasta la próxima” a sus agradecidos espectadores.

Un público que estamos seguros de que les esperan con los brazos abiertos, porque como ellos dicen “la juventud es un tesoro divino” y nosotros añadimos desde aquí “un tesoro que vale mucho más cuando lo compartimos con vosotros, nuestros mayores”.





No hay comentarios:

Publicar un comentario