miércoles, 5 de noviembre de 2014

La mochila del Cuidador II

"La fortaleza del nosotros"

Desde nuestra intervención psicológica, nos preguntamos si quizás la búsqueda del cuidador cuando acude a este Programa de Apoyo vaya más allá, en su sentido más amplio, de un apoyo a la toma de decisiones en el  día a día; en realidad, el cuidador es un experto “tomador” de decisiones rápidas, capaz de valorar en muy poco tiempo los pros y contras, hacer un repaso rápido del histórico que pueda llevar en su mochila y decidir cuál es la mejor opción de entre todas las posibles en un momento determinado con respecto a una situación de su familiar.

Más allá de todo ello, el cuidador quizás busca, como el bebé en brazos de su madre, alguien que pueda transmitirle de la manera que sea que todo pasará, que lo está haciendo lo mejor que puede,  que el camino que está transitando le está haciendo más fuerte, que...

Uno de nuestros pilares es el trabajo en grupos con los cuidadores. Resulta fascinante trabajar para captar todo lo que se moviliza a nivel grupal. A veces es complejo dar sentido a todo lo que se observa, arrancar su esencia y mostrarla al grupo para poder, en definitiva, ayudar a sus miembros que es de lo que se trata.



Los cuidadores de mayores en los grupos consiguen en la mayoría de los casos alcanzar una sensación de inclusión, de pertenencia e incluso de cohesión. Y de ahí surge, siempre que uno esté en disposición de atenderlo, lo que me gustaría llamar en homenaje y con cariño a todos ellos “la fortaleza del nosotros”. Es cuando el grupo permite a nivel complejo la intervención de un “tercero”, siendo este tercero el profesional que está presente en el grupo.

La calidad psíquica del grupo alcanza todo su esplendor, cuando los miembros dejan de ser individuos y se conforman en grupo, con sentimientos tan importantes como la valoración del propio grupo, la unidad y la propia atracción por el grupo.

Este sentido de ayuda real a través de los grupos lo avalan frases de los propios cuidadores “ya no me siento solo”, “estoy descubriendo que no me pasa solo a mi”, “aquí puedo expresar mis sentimientos sin temor a que nadie me juzgue”, “me siento mejor desde que vengo al grupo”, “en este grupo puedo ser yo”, etc.

La hipótesis terapéutica en la que el Programa de Apoyo al Cuidador sienta sus bases se centra en la idea de que el grupo actúa de facilitador en la expresión de sentimientos, pensamientos y emociones. Es por tanto una herramienta que promueve la liberación emocional porque en el grupo pueden permitirse poner en palabras aquello que piensan y sienten y no han podido expresar, dejar ir el amor, la rabia, la frustración, las ilusiones, las esperanzas, los miedos, etc.

Porque estos sentimientos se manifiestan en un entorno protegido es por lo que el grupo actúa de enorme “contenedor de sentimientos”. La certeza de que lo que es del grupo se queda en el grupo (como a mí me gusta decir en todos los grupos que inicio) es la certeza de saberse cuidados y respetados.

Al fin y al cabo, el cuidado y el respeto algo tienen que ver con la felicidad, ¿no es cierto?


Esta breve reflexión ha sido escrita en honor a todos los Cuidadores que me han permitido acompañarles en una parte del camino. Gracias a todos vosotros por enseñarme tanto.

Laura Gracia, psicóloga del Programa de apoyo al cuidador 

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