lunes, 2 de junio de 2014

Historia de una "medio-carpintera"

Hola me llamo Lourdes Navarro y desde el 14 de mayo de 2014 soy carpintera, o al menos según me considero yo “medio-carpintera”. Porque he finalizado un taller de empleo que sólo ha durado 6 meses,  cuando desde siempre había durado un año. ¡ Cosas de la crisis!

Aún así, soy una de las afortunadas que entraron a formar parte del Taller de Empleo de Torrevirreina IV financiado por el INAEM (Instituto Aragonés de Empleo). Para la mayoría de nosotros fue como si nos hubiese tocado la lotería, no por la suerte que íbamos a tener de cobrar un sueldo bastante aceptable durante 6 meses, sino, por lo difícil que había sido entrar a formar parte de este grupo de privilegiados. Seis alumnos para un solo profe (un auténtico lujo) aunque después me di  cuenta que seis éramos demasiados, sobre todo al principio que andábamos acosando a preguntas al profe.

Cuando me notificaron que estaba seleccionada, (después de realizar infinidad de visitas al Inaem,  realizar un examen de conocimientos y una entrevista,  que para mí ha sido la más dura de mi vida), pensé que era la persona más afortunada del mundo. No sabía muy bien donde me metía pero, tras un año de insufrible paro, iba a aprender un oficio que siempre me había gustado y además, me iban a pagar por ello. ¡No me lo podía creer!


A la mañana siguiente nos presentamos en las oficinas de la Fundación Federico Ozanam en la calle Boggiero, para recoger la ropa de trabajo e informarnos de las características de nuestro puesto. Ahí conocí a mis compañeros, cuya primera impresión fue muy buena, y  a Marisol, directora del centro de Torrevirreina (la persona más dulce y reconfortante que conozco). Quedé gratamente sorprendida, al saber que no solo íbamos a aprenden y trabajar  de carpinteros, sino, que tendríamos asignaturas adicionales como: lengua, matemáticas, informática, habilidades sociales, igualdad de género, prevención de riesgos laborales….etc . 

El taller está en las instalaciones de CAI Torrevirreina en Movera, el lugar es precioso. El taller es una nave situada en una pequeña plaza rodeada de edificios, y custodiada por una impresionante torre.  La nave de carpintería es la más amplia y está llena de maquinaria y maderas, pero lo que más me gustó fueron sus cristaleras y sus grandes ventanales con vistas a un gran huerto.  Cuando lo vi por primera vez, desaparecieron todas mis  inquietudes, el  lugar me resultó tremendamente acogedor.

Comienzan mis días de carpintera

El profesor se llama Valero y a primera vista resulta bastante serio. Los primeros días, yo creo que nos estuvo probando a conciencia. Después de un contacto rápido con la gran cantidad de  maquinaria, herramienta eléctrica y herramienta de mano, nos  tuvo tres días trabajando con el formón y el serrucho ¡No sentíamos  las manos!, pero el tiempo se pasaba muy deprisa y el primer contacto con la madera a pesar de los pesares, a mí personalmente, me encantó. Buena culpa de ello la tiene Valero, que sabe transmitir su pasión por la madera a los alumnos. Al principio conocimos y manipulamos  en el taller toda la herramienta  y   maderas. Posteriormente salimos a trabajar, realizando reparaciones  y acondicionamientos en  centros de la D.G.A. (Centros de día de la tercera edad, residencias de niños….etc. )
Cuando empezamos esos trabajos en los centros, es cuando aprendimos de verdad. Es cuando te das cuenta de lo necesario que es lo  que has aprendido en el taller y de lo importante que es ponerlo en práctica. Nos surgieron mil imprevistos, complicaciones y problemas, pero nada que no se pueda solucionar con ingenio, y muchas horas de calle, que es lo que tenía nuestro profe. Sinceramente creo que  hemos aprendido  mucho más de lo que esperábamos, en tan poco tiempo.

Todos los profesores se esforzaron muchísimo en ignorar la reducción de tiempo que había sufrido este taller para intentar transmitirnos los mismos conocimientos que se transmitieron en los talleres de 12 meses. Construimos verjas, montamos  muebles, cocinas, tarima flotante, puertas, construimos y reparamos bancos, perchas, reparamos sillas, realizamos cerramientos….etc. La verdad, hemos trabajado duro y nuestro esfuerzo ha sido reconocido. Pero personalmente, creo que un poco más de tiempo de trabajo en centros no nos hubiera ido nada mal, nos serviría para afianzar más los conocimientos adquiridos, tener más seguridad en nosotros mimos y más confianza para encauzar la ardua tarea de encontrar trabajo.

Como conclusión, estoy encantada  de haber aprendido, trabajado y convivido en este centro. Me llevo unos conocimientos, experiencias y amistades admirables. Creo que ha sido una inyección de energía positiva que me servirá muchísimo a la hora de buscar trabajo. 

¡Deseadme suerte!

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