jueves, 6 de febrero de 2014

El trabajo en Torrevirreina

Tengo 20 años y estudio periodismo. Decidí acudir a la Fundación Federico Ozanam porque en la universidad San Jorge me pidieron hacer un fotoreportaje de temática social y pensé que sería una buena opción recurrir a una fundación que se dedica al trabajo por las personas.

Quedé con Costanza, responsable de comunicación, que me atendió para explicarme cómo funciona Ozanam. Me aconsejó centrarme en el ámbito de formación  y especialmente en el centro de Torrevirreina. Desde el principio, me sentí como en casa. Se volcaron de pleno en mi trabajo, me facilitaron todos los contactos que necesitaba y el acceso a los lugares para tomar fotografías. 

Así llegué a Torrevirreina. Eran las 8 de la mañana y mientras yo pasaba con mi coche por los campos de Movera para llegar al centro, adelantaba a jóvenes y adultos que se dirigían a pie para empezar su jornada de trabajo. Al llegar, Marisol me mostró las instalaciones y me dio plena libertad para moverme por todos los talleres y fotografiar todo lo que necesitara.

Era un 11 de diciembre, helaba y había una niebla densa que calaba los huesos. Mientras yo me ponía los guantes para no congelarme los dedos tomando las fotos, una decena de chicos, más jóvenes que yo, salían con una camiseta y un chaleco a empezar su trabajo en el campo.

Giré la vista y vi a dos hombres cargados con cajas que se dirigían a un almacén. Decidí acercarme a hablar con ellos y ví que estaban limpiando todas las verduras ecológicas que cultivan en Torrevirreina. También estuve en los talleres de pintura, carpintería y albañilería. No sé exactamente qué esperaba al ir a este centro. Tal vez gente problemática, marginal… La sensación que me llevé fue la de personas que trabajan muy duro cada día para cambiar sus vidas. Gente a la que a veces no damos una oportunidad por prejuicios sociales y que, gracias a la ayuda de Ozanam, pueden luchar para cambiar su vida.  

Desde la Fundación me dieron toda la ayuda posible para facilitarme el trabajo y me llevo la impresión de un grupo de personas cuya única labor es ayudar sin pedir nada a cambio

Fotoreportaje de Sandra Pallarés.

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