lunes, 23 de julio de 2012

Vivir con una sonrisa.


En nuestra visita al Centro de Día del Carmen, no solamente estuvimos con las estupendas profesionales de las que os hablamos en el artículo anterior, también tuvimos la inmensa suerte de conocer a unas personitas muy interesantes y simpáticas y, sobre todo, experimentadas.
Por los pasillos descubrimos a Luis paseando con su andador. Un señor muy bien plantado que, a sus 96 años, se había vestido como es debido para bajar a la fiesta. Pero Luis, es un jovencito al lado de la más veterana, una señora de ¡106 años!
¡Cuanta experiencia y sabiduría hay en ese Centro!
Sin embargo, con la que nos detuvimos a hablar es con Carmen Duerto, toda una dama que lleva dos años como usuaria del Centro de Día y que ahora está pasando allí las vacaciones, alojada en la residencia durante el verano. Además, como están celebrando la fiesta de la patrona, parece que se la hagan a ella.
Carmen vive en casa con sus hijos que ahora están, como dice ella “de veraneo” en la playa. “Yo prefiero quedarme aquí. Me dieron a elegir entre un hotel o esta residencia y yo prefiero quedarme aquí que me atienden con más cariño”
Fuera de este período estival, nuestra amiga se acerca al Centro de lunes a viernes. Todos los días, se levanta, se arregla (damos fe de que se pone bien guapa), desayuna y la llevan hasta allí.
Carmen es una excelente modista pero en el Centro se dedica a pintar dibujos. Nos cuenta que tiene un montón. También le gusta mucho hacer gimnasia porque se da cuenta que le sienta bien y que está más ágil.

Nuestra amiga dice que en su casa no se aburre porque cosiendo “soy la más feliz del mundo” pero le gusta ir al Centro porque allí se lleva muy bien con todo el mundo, prueba de ello es que Carmen es la encargada de integrar a los nuevos compañeros y compañeras.
Cuando llegó, ella iba con dos amigas, por lo que le resultó fácil adaptarse. Además destaca que las profesionales son muy buenas. Sin embargo, hay otras personas que cuando van por primera vez están un poco desanimadas y es entonces cuando Carmen entra en acción “yo he conseguido hacer felices a personas que estaban tristes”
Y es que Carmen, tiene una filosofía de vida envidiable que trata de contagiar a todo el mundo. “Hay que vivir la realidad. Las penas íntimas del corazón hay que dejarlas a un lado”  Ella recomienda algo que practica “Vive al día con alegría. Con sonrisa”
Y con esa sonrisa de Carmen, y de, Mª Ángeles, subdirectora de un equipo de nada más y nada menos que 56 personas (que trabajan en residencia y en el centro) os dejamos.
Gracias, Carmen, pensaremos en ti cuando estemos de bajón J


1 comentario:

  1. JOSE MARIA NAVARRO2 de agosto de 2012, 22:34

    En el tiempo que lleva mí madre en el Centro de Día del Carmen, he conocido dos directoras Sofia y Angelines, la psicologia y la experiencia en el trato con "mayores" de ambas es de matricula cum laude.
    Quiero agradecer a ambas y al personal del Centro, el trato dispensado en todo momento,gracias a la terapia y a las actividades desarrolladas en el mismo, con 90 años tiene una calidad de vida y mental (para su edad) envidiable.
    En casa toda su actividad era dormir a cualquier hora, la profesionalidad demostrada por todos y el control y el orden reinante en el mismo es destacable, el más mínimo detalle es comunicado con celeridad,y por encima de todo el trato dispensado a los mayores, es lo que les hace sentirse a gusto.
    Mí madre cuando la llevamos por la mañana lo define con una frase.: "Hasta luego, me voy a mí segunda casa".

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