martes, 31 de julio de 2012

"Lo que más aprecio es la libertad"


Salvador Roig es un apuesto caballero, un jovencito de 72 años, que lleva año y medio asistiendo al Centro de Día CAI-Ozanam en la calle Pomarón.
De origen catalán (nació en el Prat) se vino a Aragón por amor. Cuando perdió a su esposa, su hija le propuso no quedarse solo en casa y pasar el día en el Centro donde tendría la ocasión de relacionarse y ocupar su tiempo.
Al principio le resultó difícil porque adaptarse a los cambios estando en el proceso de duelo se le hizo un poco cuesta arriba. Algo que duró poco tiempo gracias a la ayuda y el trato de los profesionales del Centro y de sus nuevos amigos y amigas.
“Lo que más aprecio es la libertad”  nos dice Salvador. Comenta que las profesionales le recomiendan lo que es más conveniente para su salud y es él quien se lo impone porque ve que, haciendo lo que le dicen, está mucho mejor.
A nuestro amigo le parece fundamental la actitud del personal que trabaja en el Centro y su interés por el bienestar de los usuarios. “Ellos quieren que te muevas física e intelectualmente y a mí eso me parece muy importante” Y él que aplica el refrán de –de bien nacidos es ser agradecidos- endulza a las trabajadoras del centro con bombones y caramelos.
Salvador, como hemos dicho, es un galán y de eso hace gala con sus compañeras. Reconoce que, aunque tiene buena fama entre casi todos los usuarios, se lleva mejor con las mujeres que con los hombres del centro y que a ellas les gusta contarle “sus batallitas personales”. En fin, que podemos decir que es el confesor, paño de lágrimas, asesor, etc. de las chicas del Centro de Día.
Gracias a este establecimiento de Ozanam, Salvador disfruta su día a día con entusiasmo e ilusión. Vive cerca del Centro, lo que le permite levantarse, desayunar y acercarse dando un paseíto ayudado por su muleta. Le gusta todo, hasta la comida porque, como afirma “me gusta la variedad”
Nuestro protagonista está convencido de que es la mejor decisión que podía tomar y anima a sus amigos para que vayan al Centro.
Pero si hay una persona importante en su proceso de adaptación esa es Ana, la directora. Seguro que las palabras de Salvador la ruborizan, pero son las que son literalmente: “Ana es estupenda, una persona fabulosa. Le he contado cosas que nadie sabe.”

Si queréis conocer este y otros Centros de Día de Ozanam no perdáis de vista el blog.

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