lunes, 23 de julio de 2012

ACTIVIDAD A RAUDALES EN EL CENTRO DE DÍA DEL CARMEN



¡Que suerte! Llegamos al Centro de Día Nuestra Señora del Carmen en la semana de celebración de sus fiestas. Así que entramos a ritmo de pasodoble. La programación la completaban numerosas actividades, suculentos menús y, cómo no, el entretenidísimo bingooooo!
Mª Ángeles Rubio, la subdirectora del Centro nos recibe, como ya es habitual en los establecimientos de Ozanam, con una gran sonrisa. Lleva dos años y medio trabajando allí, con un gran entusiasmo e ilusión, porque, como ella mismo reconoce “me encanta”
Nos cuenta que hay entre 30 y 32 usuarios de Centro de Día y hay lista de espera. Ella cree que tienen una gran demanda porque el Centro está muy bien ubicado y tiene un parque al lado que hace que sea muy agradable pasear por los alrededores.
La mayoría de los usuarios son del barrio de la Bozada. Personas autónomas que viven solas y que deciden pasar el día allí sin perder el vínculo con su hogar y su familia.
Entre las actividades favoritas de los usuarios está la terapia ocupacional, la fisioterapia y, sobre todo, el programa de animación y las actuaciones, porque no os podéis imaginar la marcha que tienen estos jóvenes de la tercera edad, tanta que, si cuando no hay una actividad programada, son ellos mismos los que piden hacer algo. Charlar entre ellos y recordar tiempos pasados es otra de las aficiones a las que nuestros protagonistas dedican gran parte de su tiempo.
Mª Ángeles nos cuenta que al llegar por primera vez al Centro, los profesionales (con la ayuda que veremos más adelante) “tratamos de integrarlos con personas de sus mismas características” Posteriormente, como en cualquier convivencia, los grupos se van haciendo de forma espontánea.
Tanto la subdirectora, como el resto de los profesionales que tuvimos la suerte de conocer, coinciden en que la estancia de nuestros mayores en el Centro de Día “permite un contacto diario y directo con los familiares” Ellos están más tranquilos porque saben que sus padres y madres están atendidos y, en ocasiones, también aprovechan para desahogarse y recibir el consejo y apoyo profesional en temas que les preocupan.

El Centro de Día Nuestra Señora del Carmen abre de 8 de la mañana a 9 de la noche. Las personas que van con transporte programado llegan a las 10 de la mañana y se van a las 6 de la tarde. El resto tienen un horario más flexible, siempre y cuando estén un mínimo de 6 horas en el Centro.
Este Centro se complementa con una residencia. Según Mª Ángeles hay casos de personas usuarias de Centro de Día que pasan a Residencia. En muchos casos porque ellas mismas lo solicitan.
Tras la conversación con la subdirectora, seguimos la pista de la música y llegamos hasta un gran salón donde están cantando rancheras, luego jotas, pasodobles, en fin, una discoteca para veteranos con música en vivo. Allí nos encontramos a la encantadora Lucía. Una joven fisioterapeuta que lleva 5 años tonificando a sus chicos y chicas.
“Vienen contentos” dice Lucía. “Valoran el trabajo y los resultados porque notan la diferencia entre estar sentados todo el día o hacer ejercicio. Se sienten mejor” Lucía también se ocupa de las personas asistidas con las que realiza ejercicios de movilización en cama.
Lucía reconoce que el trabajo es duro, pero compensa todo lo que le aporta. “recibo mucho cariño y el ambiente con los usuarios y con los compañeros es como el de una gran familia”
Con una gran sonrisa y una mirada que lo dice todo, reconoce que no les manda deberes para que hagan solos porque no los hacen. Eh! Pero también hay otros que bajan solos al gimnasio.
Seguimos recorriendo las instalaciones con nuestra ya amiga Mª Ángeles. Por donde pasamos las paredes están decoradas con trabajos que han hecho los usuarios, lo que da al centro un ambiente muy personalizado lleno de originalidad y color. Llegamos hasta una capilla muy cuca que tiene una bonita historia que, como buenos periodistas, no vamos a dejar sin contar: allí se casó la anterior directora, Chon, que ahora dirige la residencia, también de Ozanam, de la Magdalena. ¡Que bonito!
Ummmm, huele a comida de picoteo de fiesta, y a estas horas de la tarde apetece un montón. Nuestro olfato nos lleva a una sala donde encontramos a Pilar, terapeuta ocupacional, que está, en este momento, ayudando con los preparativos para la merienda de fiesta envolviendo unos regalos. Al lado mesas y mesas con cosas ricas que esperan a los bailarines.
Pilar nos explica que, junto con su compañera Sara, realiza tareas que suelen gustar mucho a nuestros mayores: pintar, trabajos de memoria, atención, orientación espacio temporal, destreza manual…. En fin, ellas tratan de conservar esas capacidades que, poco a poco, todos vamos perdiendo con el paso de los años.
Pilar disfruta con su trabajo y se le nota “la terapia tiene un mayor campo de posibilidades con los mayores, además son los que más lo agradecen”
En nuestro recorrido, vemos también la sala del botiquín, ya que el Centro cuenta con médico y enfermera que refuerzan y controlan los tratamientos puestos por los médicos de cabecera de cada usuario.
Mª Ángeles nos termina explicando que las vías de acceso al centro son, principalmente la sobrecarga familiar porque el usuario se ve afectado por una pérdida de memoria y necesita apoyo especial o casos de mayores activos que viven solos y quieren hacer actividades y relacionarse.
Todas las profesionales que hemos conocido coinciden en que asistir a un Centro de Día es importante porque facilita las relaciones, retrasa el momento de la institucionalización, y es una forma de desahogo y de dar tranquilidad a los familiares.
Por nuestra parte, os podemos garantizar que ha sido una tarde muy agradable en la que hemos conocido personas muy motivadas que desarrollan su labor con entusiasmo, entrega, una gran dosis de cariño y mucha profesionalidad.
¡Ha sido un placer!
NOTA: no os perdáis la segunda parte de la narración sobre este Centro.

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