viernes, 25 de mayo de 2012

“En un circo social no hay público, todos somos actores”



Fotografía A54 insitu

La semana pasada se celebró en Zaragoza el primer Festival de Circo Social. Para conocer en profundidad el proyecto hemos hablado de esta experiencia con José Manuel Latorre, más conocido como Seve, Coordinador del Equipo de Intervención Comunitaria Intercultural, proyecto que impulsa la Obra Socialla Caixa” y desarrolla la Fundación Federico Ozanam en el Casco Histórico, en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza.

Hola Seve, ¿podrías contarnos cómo se gestó esta interesante iniciativa?

Desde el Equipo de Intervención Comunitaria Intercultural se hizo una reflexión sobre la implicación de la infancia y la juventud en procesos comunitarios, más allá de las actividades y espacios en los que ya participaban. A menudo los jóvenes son considerados usuarios y/o destinatarios, pero pocas veces se plantean procesos que puedan conducir a aumentar su protagonismo, su participación activa o la posibilidad de que sean los que desarrollen un proyecto. Constatábamos la inexistencia de un proyecto a largo plazo para los jóvenes, y la necesidad de plantear alguna acción en la que también los espacios y recursos del Casco Histórico, destinados a los jóvenes, pudiesen trabajar en red a lo largo del año. 

¿Desde cuándo se está trabajando en el proyecto?

Desde Octubre de 2011. Propiamente dicho, yo había imaginado contar con una Escuela de Circo Social en el Barrio muchas veces. La primera vez que lo escribimos en algún documento era allá por el año 2000. 

La iniciativa del equipo ICI (Intervención Comunitaria Intercultural) cuajó en un grupo inicial promotor -implicando especialmente a educadores de San Pablo- que fue diseñando las bases del proyecto y realizó el trabajo más duro al comienzo que consistió en diseñar también un proceso anual. En febrero se formó un equipo de las 2 casas de juventud y los 2 pies y el Centro de Tiempo Libre. Posteriormente, a comienzos de marzo, se creó la Comisión de Barrio de Circo, invitando a todos los colectivos, recursos, entidades…, a que trabajasen ya en el Circo en el barrio o fuera de él. Desde entonces hasta el Festival, se han llevado a cabo 3 reuniones de esta comisión. 

Está claro que el Circo Social es un proyecto de participación,
¿cuántos agentes hay implicados y que papel tienen?

Hay más de 30 colectivos: recursos públicos, privados, entidades y asociaciones artísticas o culturales, asociaciones de vecinos… También cuenta con el apoyo y reconocimiento de 3 asociaciones de comerciantes del sector de San Pablo.

La labor se ha realizado en cuatro comisiones de trabajo: Espacios y recursos, pedagogía del Circo Social, evento del I Festival y comunicación, imagen y marketing.

Fotografía A54 insitu

¿Cómo ha sido recibido el Circo Social entre la población?

Con una propuesta así hay que ser muy cuidadoso, para que haya un compromiso e implicación por parte de los vecinos y vecinas del entorno en el que se desarrolla. Por eso hemos trabajado con el Servicio de Mediación Social para la labor de información. Sería un error que perdiéramos el proceso de participación abierta desde el acercamiento, y sentido de circo vinculado al barrio. Es social porque se dirige a jóvenes en situación de riesgo y/o de exclusión, y al conjunto de la infancia y juventud. Además, pretende devolver aprendizajes al barrio e impulsar procesos de transformación social. El ejemplo más claro es convertir un “solar punto negro” en una “escuela abierta de circo”. Estos conceptos son más fáciles de explicar a través de la acción y de slogans como “En un circo Social no hay público, todos somos actores”.

Estamos contentos de la acogida en el momento del Festival. Ha habido un interés general por la actividad y, en nuestra opinión, se ha captado el concepto tanto del Festival, como de la Escuela de Circo Social como una propuesta formativa, de dinamización del barrio y recuperación de Espacios, así como de impulso a la convivencia intercultural y de fortalecimiento de la cohesión social. 

En el Festival los talleres funcionaron bien, los pasacalles muy bien, y la Gala Final fue un momento divertido y de relación donde "nadie era espectador".  Los que vinieron a verlo manifestaban su deseo de que esto siga pasando en las calles y plazas del barrio. 


Como encaja el Circo Social en el resto de programas del Casco
Histórico, y en los programas de Ozanam?

Es una propuesta en construcción. Soñamos con ubicar la Escuela de Circo Social en un emplazamiento abierto, como un solar, y en un espacio más definitivo como podría ser el antiguo IES Luis Buñuel. 

Un horizonte posible es que en todos los espacios de educación formal y no formal se integre el circo como actividad y se incorpore la pedagogía del circo a los procesos formativos que ya se realizan. En verano se continuará haciendo Circo en el Casco Histórico, viendo la Carrera del Gancho como una nueva posibilidad de mostrar lo aprendido.

Pero hay un horizonte más ambicioso que es programar el primer curso de Escuela de Circo en el Casco Histórico a partir de septiembre de 2012 en un espacio común, donde se realizasen una batería de propuestas y ofertas con distintos niveles: iniciación, perfeccionamiento....y con la implicación y coordinación con otras iniciativas de circo de la ciudad.

El Circo Social tiene mucho que aportar como pedagogía, contenido y sentido a los recursos –muchos de ellos sin nexos entre sí- a las acciones comunitarias, por el vínculo que pueden tener con acciones que ya se desarrollan, -por ejemplo en la próxima edición de Zaragoza Diversa habrá una participación de un grupo de parkour que sale de la Escuela de Circo Social- y puede también enriquecerse y enriquecer otros procesos como la Carrera del Gancho o Modalena que ya están consolidados.

En relación a otros programas de Ozanam, también, puesto que desde el comienzo se han vinculado proyectos como el PICH Fachadas y Viviendas, con una intervención en el medianil del solar, en el Centro Socio Laboral en la construcción de algún elemento, y por supuesto todos los proyectos de infancia y juventud, que ya han comenzado a programar circo en sus actividades anuales. También el proyecto de Caixa Pro infancia, a través de los centros abiertos, ha podido participar, desarrollar talleres y participar en la gala final.

¿Se tiene previsto dar una continuidad o extenderla a otras zonas de la ciudad?

En verano se hará una oferta de actividades de Circo, algo así como un “Circo de Verano” en el Casco Histórico de Zaragoza.

Desde el comienzo, la Escuela y el Festival tienen vocación de estar abiertos a la participación de otros colectivos circenses y otros barrios. Este año ya participaron la Asociación de Malabaristas de Zaragoza, Teatro La Cosa de las Fuentes, y colectivos del barrio de San José. En general, la intención es proponer acciones de ciudad.

Tú has estado desde el principio en la creación y puesta en marcha del
proyecto. Nos interesa saber cuál es, en tu opinión, la mayor
aportación de esta nueva propuesta tanto al Casco, como al resto de la
ciudad.

Pensaba que ya el concepto se entendía fácilmente, pero he podido comprobar que vivencialmente se entiende fácil, prueba de ello es que niños y jóvenes se incorporan al Circo como propuesta muy original y vinculada a deportes de riesgo, donde se genera mucha adrenalina, energía, o también a disciplinas artísticas en redescubrimiento. El Circo del Sol ha hecho mucha pedagogía ciudadana alrededor del circo.

Me preocupa que, desde ámbitos de decisión de planificación de actividades educativas o sociales, el concepto no se comprenda o no se conozca. Por eso creo que es preciso incidir en la difusión de los fundamentos pedagógicos y las posibilidades. En este momento, por ejemplo,  queremos explorar los vínculos del Circo Social con una propuesta de Salud y Prevención.

La mayor aportación ha sido darle “nacimiento” a una Escuela de Circo Social identificada con todo el Barrio del Casco Histórico, y también imaginar un solar-escuela abierta como un nuevo espacio que programar, dotar de sentido y que dé vida a la zona de las Armas, que está convirtiéndose en un espacio muy chulo de vivencias y espacios originales (un huerto, un circo, un cine, un escenario, una escuela de música….).

Lo que más me ha impactado es la buena acogida que ha tenido la propuesta en más de 30 colectivos y que hayan acordado impulsarlo tan decididamente.



Como semilla queda el proyecto de una Escuela de Circo, ¿no es así? Explícanos en
qué consiste y quien puede participar.

La Escuela es el verdadero proyecto que construimos. El I Festival se crea para aprovechar la oportunidad y darnos a todos la lección de que compartiendo esfuerzos y recursos, es posible sacar adelante nada menos que un Festival de Circo Social.

La Escuela programará en septiembre su primer curso. Hasta entonces nos queda el recorrido necesario de estructurar contenidos, pedagogía del proyecto, afinar en ofertas, espacios a utilizar y seguir insistiendo con la ubicación definitiva y también trabajar para que el solar sea posible.

La Escuela estará abierta a la participación de niños, adolescentes y jóvenes y también a familias, dado que crearemos propuestas lo más amplias posibles, aprovechando también los recursos y espacios disponibles. En verano habrá una oferta de talleres, intensivos o de corta duración, hasta septiembre para participar en la Carrera del Gancho.

¿Cómo animarías a la ciudadanía a participar en el proyecto?

Si conseguimos dar un primer paso para facilitar el acceso y que la escuela sea muy accesible, habremos conseguido que la ciudadanía lo tenga fácil. Hay muchas formas de participar: como grupo –invitados en distintos momentos del curso-, participando y facilitando la participación a sus hijos, respondiendo a invitaciones familiares de “hacer circo en familia”. Lo importante ahora, es devolverle a la ciudadanía lo vivido en imágenes, memorias del evento…

Demuestras ser una persona apasionada con tu trabajo y que se cree totalmente el proyecto, por eso nos interesa conocer tus impresiones más profundas. Lo que ha quedado en tu retina de esta primera experiencia vivida con el Festival.
La Gala final se fue realizando manteniendo la tensión hasta el final porque amenazaba lluvia. A pesar de cómo iba empeorando el tiempo, los asistentes seguían esperando más actividad y más muestras. Esa entrega y ese respeto a los artistas que participaron –y que en su mayoría eran alumnos de cursos y talleres- me pareció encomiable. Y también digno de destacar cómo en el barrio del Gancho, especialmente el sábado muchos vecinos salieron de sus casas a presenciar el Circo. A veces las cosas pasan en el barrio pero sin el barrio. En este caso el Circo es muy del barrio desde el primer momento.

Muchas gracias, Seve, y felicidades a todos los implicados por esta importante iniciativa en la que se demuestra que la ciudadanía, cuando se cuenta con ella, se implica activamente en procesos de mejora de nuestros barrios y municipios.

Collage de imágenes Julio Marín

No hay comentarios:

Publicar un comentario